Cuando lo que se vende es un producto sin mucha distinción, lo que importa es cuidar los costos, dado que el precio de venta está dado por el mercado. Pero cuando lo que se vende es un producto que se distingue por sus atributos, lo que importa es el precio de venta, mediante el cual se pueden justificar costos adicionales que en condiciones normales de producción parecen de la más extrema extravagancia.
Es el caso del establecimiento Mayura, ubicado en el oeste de Australia, poseedor de uno de los rodeos de la raza Wagyu más grande del mundo, el cual se alimenta con una dieta que incluye, en promedio, entre 1 y 2 kilos diarios de chocolates y golosinas. Y no es cualquier chocolate, ya que se está hasta en el detalle de la marca del mismo, que es todo Cadbury.
Parece disparatado, pero si se tiene en cuenta que el precio de venta al por menor alcanza los US$ 788 por kilo, el argumento económico es de peso.
La prestigiosa revista Forbes le dedicó un artículo a este establecimiento y su peculiar forma de producción, mediante la cual se apunta a los consumidores más sofisticados fundamentalmente del mercado japonés.
Mayura cuenta con uno de los rodeos más numerosos del mundo de animales de la raza Wagyu 100% puros. Ya de por sí, el producto de esta raza se comercializa a un precio muy por encima sobre las mejores carnes del mundo, debido a su alto grado de marmoleo. Pero en este caso el principal de la firma, Scott de Bruin, quiso redoblar la apuesta con una dieta que le diera al producto un sabor refinado y único. Fue así que trabajó durante dos años con un especialista en nutrición japonés, en base al que se llegó a la mencionada dieta de chocolates Cadbury y golosinas tales como ositos gummy.
La prueba palpable de que ese era el buen camino llegó en 2010, cuando de Bruin decidió quitar el chocolate de la dieta, y recibió una andanada de quejas de sus más leales consumidores, cuestionando el cambio que había tenido el producto. La decisión se tomó rápidamente: se volvió al chocolate. Al fin y al cabo, hay que darle al consumidor lo que pretende, más aún si está dispuesto a invertir cerca de US$ 800 por un kilo del producto.
Fuente: Tardaguila


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